Un buen restaurante tiene que ofrecer lo mejor a sus clientes. Uno de los platos que no deben faltar son las ortiguillas de mar, las cuales llevarán el sabor del Mediterráneo y del Atlántico a tu cocina. En esta entrada conocerás este auténtico tesoro del mar.

¿Qué son las ortiguillas de mar y cómo se conservan?

Este manjar es una especie cnidario antozoo conocida con el nombre de anémona común. No pienses que es una alga por tener un aspecto similar, ya que es un animal que se desarrolla en los lechos marinos y que en la actualidad es apta para la piscicultura. Su presencia en la gastronomía española está atestiguada desde el siglo XVIII y suele servirse como acompañamiento al pescadito frito.

Las ortiguillas se parecen a las algas a simple vista, te costaría distinguirlas si las encontrarás bajo el agua. En el lecho marino no destacan por encima del resto del fondo, salvo por sus tentáculos terminados en puntas violetas. Se mantienen fijadas a la roca y dejan que las corrientes mezan sus tentáculos a la espera de que algún pez los atraviese para atraparlo.

La forma más común de conservarlas es congeladas a 40 ºC bajo cero, por lo que debes confiar en un buen proveedor para el suministro. Por desgracia, su versión fresca es muy difícil de conservar, ya que la ortiguilla se oxida rápidamente. La congelación y el precocinado logra mantener intactas todas sus propiedades.

¿Cómo se cocina la ortiguilla?

La forma más habitual es la frita, ya que se obtiene un mejor sabor. Se las enharina y fríe en aceite de oliva caliente durante poco menos de un minuto. Mediante esta elaboración, se evita que la ortiguilla se queme o se eche a perder. Su sabor destaca por resultar potente, recordar mucho al mar y el crujiente deja paso a una textura más blanda que deleita al paladar.

En su forma frita puede acompañar como entrante al pescadito frito, pero también puede ir con arroz, en ensaladas con otros manjares del mar como las navajas o las algas escabechadas. Además, algunos cocineros de renombre están empezando a utilizar esta anémona y llegan a elaborar empanadillas con ellas, aunque siempre manteniendo una fritura previa.

Aunque es minoritario, es posible comercializarlas frescas en una tarrina. Para garantizar su conservación, se mantienen refrigeradas para que no pierdan sus cualidades o se oxiden como lo harían al natural. Gracias a este método, podrás utilizarlas como ingrediente en la elaboración de un sabroso fumet. Prestarán todo su sabor, el cual puedes añadir a diferentes elaboraciones. Sin duda, una forma diferente de probar este tesoro que te ofrece el mar.

En definitiva, si eres dueño de un restaurante en Costa Levantina, puedes conseguir unas buenas ortiguillas a tus comensales en Toni Negre. Es un producto de gran calidad, el cual te ofrecemos desde Toni Negre S.L. Así, tendrás un buen suministro de este manjar para preparar en cualquier momento. Su sabor marino y textura melosa conquistará paladares.

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